"Lo tuyo y lo mío".

Lo tuyo y lo mío no va a volver a pasar.

Hoy me di cuenta de que lo que tuvimos fue único… Especial… Mágico.

… Empezó con tus ojos mirando fijamente los míos, con tu boca acercándose a la mía con ámbito impetuoso, y con tus labios mojando mis labios, y después acechando mi oído. ¿Qué cosas decías?… Mi alma perdió el sentido.

Así me dormí, en un cuento de hadas, en los brazos de la luna. Y cuando dijiste: “Te quiero”, ya no podía resistirme al embrujo de tus besos.

Hoy sé que debí haber dicho: “Te amo”. Te amo y lo siento tanto, tanto. Lamento no haber podido ser lo que querías, pero el amor no es tonto, sólo ciego todavía. Quizás en otra vida, quizás en otra gente…

No me olvides nunca porque yo te recuerdo siempre.

Amor de mi vida:
Adiós. Adiós y hasta siempre.


María Barqué.

""Con mucho de ti y con falta de más"."

María Barqué.

"Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado".

“Querida Cutie-Pie

Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando algo en Google. A la mitad de escribir la pregunta, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. La búsqueda más popular en la lista era ‘Cómo mantenerlo interesado’.

Me sorprendió. Revisé varios artículos de la incontable cantidad que aparecieron acerca de cómo ser sexy y sexual, cuándo llevarle una cerveza en vez de un sándwich y las formas de hacerlo sentir más inteligente y superior.

Me enfurecí.

Pequeña, esto no es, nunca ha sido y nunca será tu trabajo -’mantenerlo interesado’.

Pequeña, tu única tarea es saber muy dentro de tu alma –en ese lugar inquebrantable que no se transforma por el rechazo, la pérdida o el ego- que tú eres digna de interés. (Si puedes recordar que todos también son dignos de interés, estarás por ganar la batalla de tu vida. Pero esa es otra carta para otro día.)

Si puedes estar segura de que vales en este sentido, serás atractiva en la manera más importante del mundo: atraerás a un chico que sea digno de tu interés y que también querrá pasar su vida invirtiendo todo su interés en ti.

Pequeña, quiero decirte algo acerca del hombre que no necesita que lo mantengan interesado, porque él sabe que tú eres interesante:

No me importa que ponga los codos en la mesa –siempre y cuando él ponga sus ojos en la manera en que tu nariz se frunce cuando sonríes. Y que luego no puede dejar de ver.

No me importa si no puede jugar golf conmigo –siempre y cuando él pueda jugar con los hijos que le des y disfrute todas las formas gloriosas y frustrantes en las que se parecen tanto a ti.

No me importa que no persiga el dinero –siempre y cuando él persiga su corazón y siempre lo lleve de vuelta a ti.

No me importa si es fuerte –siempre y cuando él te dé espacio para ejercitar la fuerza que hay en tu corazón.

No me podría importar menos si vota –siempre y cuando se levante cada mañana y te elija un lugar de honor en tu casa y un lugar para venerarte en su corazón.

No me importa el color de su piel –siempre y cuando él pinte el lienzo de sus vidas con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y ternura.

No me importa si fue educado en esta religión o en otra o en ninguna –siempre y cuando haya sido educado para valorar lo sagrado y para saber que cada momento de la vida y cada momento que pase contigo es algo profundamente sagrado.

Al final pequeña, si te topas con un hombre como ese y parece que él y yo no tenemos nada en común, en realidad tendremos en común lo más importante:

Tú.
Porque al final, pequeña, la única cosa que debes hacer para ‘mantenerlo interesado’ es ser tú misma.

Tu hombre eternamente interesado

Papá”.

http://gsolido.wordpress.com/2013/08/05/nunca-sera-tu-trabajo-mantenerlo-interesado-carta-de-padre-a-hija-conmueve-a-redes-sociales/

Deseos de ti.

Me quitaron el apéndice, mi madrina cree que fue por la tristeza. Aunque aún sin ella algo me sigue doliendo… Desearía que me arroparas esta noche, mientras yo hago como que me duermo mientras me cantas “Júrame” y me besas en la frente antes de salir del cuarto.

Ya cumplí quince años. Desearía que hubieras estado para bailar el vals, mis tíos lo intentan pero… Ninguno es como tú.

Leydi nos envió unos libros, no sabe que me enseñaste a amarlos hace mucho tiempo.

Enfermé de hepatitis. Después de cinco días me es imposible comer un dulce más. Estoy segura que te comerías todos los que faltan.

Me cambiaron de escuela. Creo que no volveré a ver a mis amigas. Estoy realmente triste. ¡¿Por qué no estás aquí?!

Mi mamá contrató un maestro de guitarra para mi hermano y para mí.

Desearía que escucharas mis primeras composiciones.

Voy a la olimpiada de química y de historia. Eso cuenta como el “once” que tanto pedías, ¿no?

Encontré un folleto en la dirección, es sobre la carrera de Ciencias de la Comunicación, creo que descubrí lo que quiero estudiar. ¡Desearía tanto poder contártelo!

Hoy saqué ficha en la Universidad Veracruzana, mi mamá no quiere que me ilusione pero tú siempre me dijiste que nada era imposible. Desearía que tuviera la misma fe en mí.

Desearía poder decirte que pasé el examen en los primeros lugares y que a partir de hoy viviré a una hora de distancia, en el puerto de Veracruz.

Soy la locutora de un programa en la radio interna de la facultad. Desearía que pudieras escucharme.

Hago mi servicio social en una revista estatal, hice una nota sobre la “Casita Blanca” de Agustín Lara, compositor que me enseñaste a admirar y a querer. Desearía con el alma que lo pudieras leer.

Hoy presenté mi examen recepcional. Desearía me hubieras visto tomar protesta. ¿Dónde estás?

Mis amigas viajaron al puerto para mi graduación, sí, las mismas que creí que no iba a volver a ver. Desearía que supieras lo feliz que me siento.

Estoy buscando trabajo, trabajo de “lo que pueda”, pero lo que más deseo es escribir. Desearía un consejo. ¿Estás ahí?

Mi primer empleo formal: diseñadora. Siempre dijiste que te sorprendía mi creatividad. Desearía que escucharas lo bien que hablan de ti.

Estoy decidida, no puedo pasar más tiempo en casa, debo seguir. Voy a probar suerte en otra ciudad. Desearía que fueras mi apoyo al andar.

Soy diseñadora, viajo, me mantengo… Desearía que pudieras ver lo que he logrado.

Estoy en la escuela de música. Desearía poder decirte que gracias a ti soy muy, muy feliz.

¡Por fin papá! ¡Por fin! Escribo para vivir y vivo para escribir. Desearía pudieras ver lo que hago, hasta dónde he llegado. ¿Te gusta lo que soy? A mí, sí.

Desearía que estuvieras en casa hoy, para atender mi llamada tan pronto escucharas el teléfono: “Soy yo papá, te amo”.

Desearía que el tiempo se hubiera detenido sólo un minuto para estar contigo.

Una vez más…

-Si hubieras vuelto pidiendo perdón… No sé si aún estaríamos juntos, pero sé que tus labios hubieran besado mis labios al menos una vez más… -

-Si no hubiera sido tan orgulloso para pedirte perdón… No sé si aún estaríamos juntos, pero sé que mis labios hubieran besado tus labios al menos una vez más… -

""Pensamos demasiado, sentimos muy poco"."

Charles Chaplin en "El gran dictador".

No escribo por escribir

No escribo por escribir.

Mi vida me asombra,

me muerde la boca

y me pide que escriba

lo que me acongoja.

No escribo por escribir,

porque también a la alegría ufana,

a la emoción tranquila,

le escribo y le canto como me predica.

Y no escribo por escribir,

mi son no se burla ni pide limosnas

y mis manos fluyen

cuando el verso asoma,

no me pidas nunca que te escriba “montones”

porque no escribo por escribir,

plasmo lo que pienso para transmitir,

y mi corazón se convierte en eso

eso que llaman verso

lo que no existe simple

y sencillamente

por escribir.

María Barqué

RESPUESTA. (Viernes 2 de Marzo de 2012)

El martes tuve que ir al banco a recoger una tarjeta de crédito, de esas que te “regalan” por ser un excelente cliente, pero que como siempre, traen sus letras pequeñas en los contratos. En fin, era ir por la tarjeta o dejar que mi teléfono celular sonara diariamente a las 3 de la tarde por una llamada de mi “asesor bancario” que me pedía ir inmediatamente por la tarjeta de crédito que el banco me estaba regalando. ¡Vaya regalo! –me dije. - No saben lo que hacen.

Una vez en el banco, mientras mi asesor me comunicaba vía telefónica con un asistente para activar la tarjeta, sucedió lo (hasta cierto punto) inesperado. Un mail llegaba a mi Black Berry:

“¡Gracias por postularte a nuestra vacante! Nos interesa tener una entrevista contigo el día Jueves 1 de Marzo a las 11:00 hrs.

Preséntate en el domicilio citado al calce con tu CV impreso.

¡Te esperamos!”

Inmediatamente después de esto, mi mente se halló maquinando mi “renuncia”. “¡Caray! ¡Es una entrevista Fernanda!” – Me dije tratando de calmar mis impulsos – “Ni si quiera te han entrevistado y mucho menos contratado para que estés pensando en cómo vas a renunciar”…

Borré ese freno de mi cabeza y lo bloqueé con una frase trillada pero asertiva para el momento: “Jamás detengas tus sueños”, y continué por mi parte afirmando: “Piensa en cómo renunciarías porque alguna vez has de hacerlo, pero no te apresures a los hechos, porque mientras no exista un contrato, tú aún no tienes nada asegurado”.

Una sonrisa se dibujó en mi cara. Definitivamente, de haber sido película, la canción Dream On sonaría al fondo. Era hora de llamar a Vania.

Vania es una de mis mejores amigas. Ella no lo sabe ni debe saberlo, pero teniendo mi edad, a veces es un gran ejemplo para mí; un día se puso a buscar empleo por Internet, y no dudó ni por un segundo en tirarle a la capital. Sus esfuerzos le redituaron con: un mail, una entrevista y un contrato. Se fue a vivir al DF sin dudar con una maleta llena de ilusiones y aspiraciones en su primer escalón hacia el éxito: la conquista de la gran Ciudad de México.

Yo nunca he sido tan valiente. Aún ahora, en estos momentos, no dudo en preguntarme si me hubiera animado de igual forma a postularme avorazadamente para todas las vacantes a medida que he ido encontrando en el Distrito Federal. No. No sin ella allá.

Hora de intentarlo.

Tomé un Autobús de Córdoba a México TAPO el jueves en la madrugada. Me obsesioné con llegar extremadamente a tiempo y tuve un error de cálculo que derivó en una diferencia de casi dos horas precedentes a la entrevista.

Maté el tiempo en la cafetería de un Samborns que según el “mapa” de mi teléfono móvil, quedaba a escasas tres cuadras de la empresa que me entrevistaría. Ya estaba lista. Estaba lista para empezar a soñar…

 

María Barqué

"MEDIA NOCHE EN PARÍS"
Allen se renueva.
     Después de algunos tropiezos en la última década (aceptemos que lo mejor que le habíamos visto hasta ahora era Vicky Cristina Barcelona), el maestro Woody Allen nos engalana con este ingenioso y ponderado poema a la hermosa ciudad de París.
Prudente y sensato es decir que esta no es la mejor película que tiene el cineasta en su haber, y que a pesar de la “repetición” de escenas (por hacer referencia a los anteriores trabajos del cineasta), esta resulta ser una película nada pretenciosa y sí muy fresca y bohemia.
Como es costumbre, Allen nos ofrece un guión ingenioso y, afortunadamente para sus seguidores, deja atrás todas esas “autoexcelsitudes” que lo habían llevado en los últimos años a caer en proyectos y propuestas fallidas. Midnight in Paris es la muestra de un Woody Allen fresco, un director que busca no más que satisfacerse a sí mismo y darnos con ello lo que desde hace tiempo nos venía debiendo.
A detalle, esta película es un deleite visual, una carta de amor a París, un abrazo a sus días dorados y un beso a su presente que a veces anhela poder echar el tiempo atrás.

María Barqué

Recomendaciones:
Si te gustó esta película debes ver Manhattan (1979) y La Rosa Púrpura del Cairo (1985).

"MEDIA NOCHE EN PARÍS"

Allen se renueva.

     Después de algunos tropiezos en la última década (aceptemos que lo mejor que le habíamos visto hasta ahora era Vicky Cristina Barcelona), el maestro Woody Allen nos engalana con este ingenioso y ponderado poema a la hermosa ciudad de París.

Prudente y sensato es decir que esta no es la mejor película que tiene el cineasta en su haber, y que a pesar de la “repetición” de escenas (por hacer referencia a los anteriores trabajos del cineasta), esta resulta ser una película nada pretenciosa y sí muy fresca y bohemia.

Como es costumbre, Allen nos ofrece un guión ingenioso y, afortunadamente para sus seguidores, deja atrás todas esas “autoexcelsitudes” que lo habían llevado en los últimos años a caer en proyectos y propuestas fallidas. Midnight in Paris es la muestra de un Woody Allen fresco, un director que busca no más que satisfacerse a sí mismo y darnos con ello lo que desde hace tiempo nos venía debiendo.

A detalle, esta película es un deleite visual, una carta de amor a París, un abrazo a sus días dorados y un beso a su presente que a veces anhela poder echar el tiempo atrás.

María Barqué

Recomendaciones:

Si te gustó esta película debes ver Manhattan (1979) y La Rosa Púrpura del Cairo (1985).

Soñé contigo

Anoche te soñé.

Fueron dos sueños en uno, pero el segundo fue el mejor: en el segundo estabas tú.

"… Me mostraban un enlace a un cuarto de hotel en donde se encontraban todas mis amigas, era claro que tenías que estar ahí. Y fue tan real. Me decías: "¡flaca, tú puedes! ¡Tienes todo nuestro apoyo!". Yo dejaba inmediatamente la prueba en la que estaba participando y corría hacia la habitación donde se encontraban, porque yo sabía, en mi sueño, que si no te veía y te abrazaba en ese momento, jamás volvería a hacerlo. Me encontraba subiendo las escaleras hacia la habitación cuando te encontré, sabías muy bien que después de verte no iba a resistirme a abandonar el juego. Y ahí estabas. Tenías el cabello pintado de un color castaño claro y un corte a la altura del hombro. Nos abrazamos."

Eras realmente tú, ¿sabes?, realmente sentí que eras tú. No sé si fue o es la necesidad de verte otra vez, de poder hablar y contarnos todo, de salir como antes, con nuestras amigas, ser amigas, amigas de nuevo…

Hoy sólo sé que te soñé y ¡qué bonito fue!

María Barqué